September 2017  
SMTWTFS
     12
3456789
10111213141516
17181920212223
24252627282930
     
Today's Events
SEP

22

FRI
CELULAS EN LOS HOGARES
7:00 PM
Quieres encontrar una celula cerca de tu casa?
Llamanos para darte mas informacion: pastora liliana padilla 325-315-8735
Bible Search

LECCIÓN 18

EL BAUTISMO DE INFANTES (II)

 

OBJETIVO: Continuamos con el mismo de la lección anterior, y, además, seguimos la progresión numérica de los capítulos.

 

III. POR LA RAZÓN EXPLICADA, EL GRAN PACTO DE GRACIA QUE DIOS              ESTABLECIÓ CON ABRAHAM INCLUÍA A LOS NIÑOS DESCENDIENTES, COMO UNA UNIDAD FAMILIAR

(Génesis 17:7, 9, 12, 23, 26; 21:4)             

7 “Y estableceré mi pacto entre mí y ti, y tu descendencia después de ti en sus generaciones, por pacto perpetuo, para ser tu Dios, y el de tu descendencia después de ti”. 

9 “Dijo de nuevo Dios a Abraham: En cuanto a ti, guardarás mi pacto, tú y tu descendencia después de ti por sus generaciones”. 

12 “Y de edad de ocho días será circuncidado todo varón entre vosotros por vuestras generaciones; el nacido en casa, y el comprado por dinero a cualquier extranjero, que no fuere de tu linaje”. 

23 “Entonces tomó Abraham a Ismael su hijo, y a todos los siervos nacidos en su casa, y a todos los comprados por su dinero, a todo varón entre los domésticos de la casa de Abraham, y circuncidó la carne del prepucio de ellos en aquel mismo día, como Dios le había dicho”.

26 “En el mismo día fueron circuncidados Abraham e Ismael su hijo”. 

21:4 “Y circuncidó Abraham a su hijo Isaac de ocho días, como Dios le había mandado”. 

 

1.       Circuncisión para adultos y para infantes, a la vez.

Notemos de la cita anterior que la circuncisión, señal del pacto de gracia, se administraba a dos tipos de personas: A los adultos, por su fe cuando ingresaban al pueblo de Israel; y a los niños por la fe y obediencia de sus padres (v. 12).

 

a)       Abraham fue circuncidado como adulto, por su fe; pero tanto Ismael como Isaac fueron circuncidados en su infancia, por causa de la fe de su padre (17:26; 21:4).

 

b)      En los niños lo que contaba no era su entendimiento del sacramento, sino su derecho a recibirlo por ser hijos de alguien con quien Dios había hecho un pacto. ¡No es enseñanza bíblica la de que sólo pueden recibir bendiciones espirituales los que las entienden! La verdadera importancia estaba en que Dios encontraba significado en esa señal, pues era una señal para él. La circuncisión era una señal para Dios y el bautismo es también una señal para Dios, no para los candidatos que se bautizan. Sólo en una segunda instancia los candidatos reciben alguna experiencia benéfica al bautizarse, pero esa no es la prioridad.

 

c)       No puede alegarse que la circuncisión se daba a los niños porque era algo sólo externo, relacionada con el cuerpo, pero que el bautismo no se les puede dar porque es algo espiritual. No, la circuncisión no era una mera operación física o corporal, sino la señal del pacto de la salvación de Dios. La circuncisión tenía un significado espiritual: “Y recibió la circuncisión como señal, como sello de la justicia de la fe que tuvo estando aún incircunciso; para que fuese padre de todos los creyentes no circuncidados, a fin de que también a ellos la fe les sea contada por justicia” (Romanos 4:11).

 

2.       Era importante circuncidar a los bebés.

Para Dios era tan importante que la señal de su pacto se aplicara a los niños, que castigó a los padres irresponsables. Nuestra mente a veces deduce que privar de un sacramento a un niño no representa relevancia puesto que ellos no tienen discernimiento. Pero repetimos que el sacramento no era para el receptor o candidato, sino una señal para Dios. Por eso Dios castigó a Moisés cuando le negó la circuncisión a su pequeño hijo. “Y aconteció en el camino, que en una posada Jehová le salió al encuentro, y quiso matarlo. Entonces Séfora tomó un pedernal afilado y cortó el prepucio de su hijo, y lo echó a sus pies, diciendo: A la verdad tú me eres un esposo de sangre. Así le dejó luego ir. Y ella dijo: Esposo de sangre, a causa de la circuncisión” (Éxodo 4:24-26). Esta señal del pacto de gracia continuó por siglos para todo aquel, adulto o infante, que fuera contado como parte del pueblo de Dios, del pueblo del pacto.

 

3.       Sólo hay un pacto de gracia.

Lo que vamos a explicar en este punto es la base bíblica fundamental del bautismo de infantes. Quien no pueda comprender lo que Pablo aquí nos explica, jamás podrá entender el trasfondo bíblico del bautismo de infantes. Todo lo que se ha explicado antes, y lo que se explique después de los párrafos que siguen tiene su importancia, pero la espina dorsal de esta enseñanza descansa sobre la siguiente deducción:

 

a) El pacto que Dios hizo primero con Abraham, es el mismo que está vigente para la iglesia cristiana en Cristo Jesús hoy.

(Gálatas 3:6-9, 15-18, 29)

6 “Así Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia.

7 Sabed, por tanto, que los que son de fe, éstos son hijos de Abraham.

8 Y la Escritura, previendo que Dios había de justificar por la fe a los gentiles, dio de antemano la buena nueva a Abraham, diciendo: En ti serán benditas todas las naciones.
9 De modo que los de la fe son bendecidos con el creyente Abraham.

15 Hermanos, hablo en términos humanos: Un pacto, aunque sea de hombre, una vez ratificado, nadie lo invalida, ni le añade.

16 Ahora bien, a Abraham fueron hechas las promesas, y a su simiente. No dice: Y a las simientes, como si hablase de muchos, sino como de uno: Y a tu simiente, la cual es Cristo. 

17 Esto, pues, digo: El pacto previamente ratificado por Dios para con Cristo, la ley que vino cuatrocientos treinta años después, no lo abroga, para invalidar la promesa. 
18 Porque si la herencia es por la ley, ya no es por la promesa; pero Dios la concedió a Abraham mediante la promesa.

29 Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa”. 

 

El pacto de gracia no nació cuando Cristo vino a nosotros, sino que fue originado entre Dios y Abraham. Aquel fue un pacto de gracia porque se ofreció mediante la fe, no por las obras. Para que un pacto sea de gracia, tiene que ser mediante la fe, “Por tanto, es por fe, para que sea por gracia” (Ro. 4:16). Lo que Pablo nos explica en la cita de Gálatas es que el pacto de gracia que Dios hizo con Abraham no fue invalidado por la ley, es decir, siguió vigente hasta que se cumplió en Cristo. Para Abraham ese pacto fue como una promesa, pero para nosotros es una cosa cumplida y confirmada con el derramamiento de la sangre de Cristo. Cuando al pacto mediante Cristo se le llama en el Nuevo Testamento “el nuevo pacto”, no es para contrastarlo con el pacto con Abraham, porque es el mismo, sino para contrastarlo con el pacto del Sinaí mediante Moisés.

 

b) ¿Qué otras Escrituras confirman que el pacto con Abraham se confirmó en Cristo?

 Lucas 1:68-73.

“Bendito el Señor Dios de Israel, que ha visitado y redimido a su pueblo, y nos levantó un poderoso Salvador en la casa de David su siervo, como habló por boca de sus santos profetas que fueron desde el principio; salvación de nuestros enemigos, y de la mano de todos los que nos aborrecieron; para hacer misericordia con nuestros padres, y acordarse de su santo pacto; del juramento que hizo a Abraham nuestro padre, que nos había de conceder”

 

Lucas 1:54, 55.

“Socorrió a Israel su siervo, acordándose de la misericordia de la cual habló a nuestros  

padres, para con Abraham y su descendencia para siempre”.

Este es el canto de María, atribuyendo la concepción y nacimiento de su hijo al pacto o promesa que Dios hizo a Abraham.

 

Hechos 3:25, 26.

Vosotros sois los hijos de los profetas, y del pacto que Dios hizo con nuestros padres, diciendo a Abraham: En tu simiente serán benditas todas las familias de la tierra. A vosotros primeramente, Dios, habiendo levantado a su Hijo, lo envió para que os bendijese, a fin de que cada uno se convierta de su maldad”.

 

Hechos 13:26, 32, 33

26 “Varones hermanos, hijos del linaje de Abraham, y los que entre vosotros teméis a Dios, a vosotros es enviada la palabra de esta salvación”.

32 “Y nosotros también os anunciamos el evangelio de aquella promesa hecha a nuestros padres”, 
33 “la cual Dios ha cumplido a los hijos de ellos, a nosotros, resucitando a Jesús; como está escrito también en el salmo segundo: Mi hijo eres tú, yo te he engendrado hoy”.

 

c) Otro hecho fundamental que confirma esta verdad bíblica, un tanto descuidada hoy en día, es que la iglesia es la continuación del pueblo judío, no lo substituyó.

Romanos 11:17-24.

“Pues si algunas de las ramas fueron desgajadas, y tú, siendo olivo silvestre, has sido injertado en lugar de ellas, y has sido hecho participante de la raíz y de la rica savia del olivo, no te jactes contra las ramas; y si te jactas, sabe que no sustentas tú a la raíz, sino la raíz a ti. 
Pues las ramas, dirás, fueron desgajadas para que yo fuese injertado. Bien; por su incredulidad fueron desgajadas, pero tú por la fe estás en pie. No te ensoberbezcas, sino teme. Porque si Dios no perdonó a las ramas naturales, a ti tampoco te perdonará. Mira, pues, la bondad y la severidad de Dios; la severidad ciertamente para con los que cayeron, pero la bondad para contigo, si permaneces en esa bondad; pues de otra manera tú también serás cortado. Y aun ellos, si no permanecieren en incredulidad, serán injertados, pues poderoso es Dios para volverlos a injertar. Porque si tú fuiste cortado del que por naturaleza es olivo silvestre, y contra naturaleza fuiste injertado en el buen olivo, ¿cuánto más éstos, que son las ramas naturales, serán injertados en su propio olivo? 

En este pasaje Pablo hace ver la iglesia no como un nuevo olivo, uno distinto, sino el mismo olivo que constituyó Israel.

 

Efesios 2:12, 13, 19, 20.

12, 13 “En aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo. Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo”. 

19, 20 “Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios, edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo”. 

 

Por lo tanto, la iglesia heredó de Israel ese pacto de gracia que se le entregó a Abraham. En la figura del olivo de Romanos 11, no sólo se observa que los gentiles son añadidos al olivo del pueblo judío, sino también que los judíos que vengan a la fe de Cristo serán injertados en “su propio olivo” (v. 24). Basta con recordar que la iglesia original estaba integrada por judíos, y que los gentiles se agregaron después, para reconocer esta verdad histórica. Es más, desde un principio estaba pensado por el Señor que a los descendientes de Abraham se agregarían algún día los gentiles, según Gn. 17:4 y Ga. 3:8: He aquí mi pacto es contigo, y serás padre de muchedumbre de gentes”. “Y la Escritura, previendo que Dios había de justificar por la fe a los gentiles, dio de antemano la buena nueva a Abraham, diciendo: En ti serán benditas todas las naciones”. 

 

4.       Muy bien, con todo lo que acabamos de señalar, estamos listos para hacer una deducción perfectamente fundamentada en la Biblia y no en meros razonamientos humanos:

Si los niños estaban incluidos en el pacto de gracia antes que viniera Jesucristo, debemos entender que ahora, cuando ese mismo pacto se cumple y perfecciona en Cristo, los niños no tienen por qué ser sacados del mismo, antes todo lo contrario. ¿O era más amplio el pacto de gracia en la antigüedad, y Dios lo ha hecho ahora más estrecho? Recordemos, es el mismo pacto, y si antes incluía a los niños, ¿por cuál razón ahora deben ser echados fuera? Según nosotros, ¿Cristo vino a incluir o a excluir? Antes era para judíos, adultos y niños; pero ahora es para judíos, adultos y niños, y también para los gentiles.

 

a)       Así lo explicó Pedro el día en que nació la iglesia cristiana, Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare” (Hch. 2:39). Además, así estaba profetizado desde seis siglos antes, He aquí que vienen días, dice Jehová, en los cuales haré nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá. No como el pacto que hice con sus padres el día que tomé su mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos invalidaron mi pacto, aunque fui yo un marido para ellos, dice Jehová. Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo. Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce a Jehová; porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice Jehová; porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado” (Jer. 31:31­-34).

 

b)      Así lo entendió Pablo, según 1ª Co. 7:14, “Porque el marido incrédulo es santificado en la mujer, y la mujer incrédula en el marido; pues de otra manera vuestros hijos serían inmundos, mientras que ahora son santos”. Los cristianos en tiempos de Pablo deseaban saber qué pasaba con los niños que eran hijos de un matrimonio mixto (entre un creyente y un incrédulo). ¿Esos niños eran contados con el padre incrédulo o con el padre creyente? Pablo afirma que Dios los cuenta con el creyente, pues si así no fuera, serían niños inmundos, pero que, gracias al creyente, eran considerados por el Señor con calidad de santos. La calidad del cristiano que ha hecho un pacto de gracia con el Señor, santifica a su hijo, inclusive a pesar de que su cónyuge no sea cristiano. El cónyuge incrédulo es “santificado” en el creyente con el sólo objeto de que sus hijos no sean inmundos, sino santos. Así pues, los niños están incluidos en el pacto de gracia que Dios hace con los adultos mediante Jesucristo.

 

c)       Por eso se bautizaban familias enteras, incluyendo adultos y niños y, a veces, a los esclavos de la casa: “Entonces una mujer llamada Lidia, vendedora de púrpura, de la ciudad de Tiatira, que adoraba a Dios, estaba oyendo; y el Señor abrió el corazón de ella para que estuviese atenta a lo que Pablo decía. Y cuando fue bautizada, y su familia, nos rogó diciendo: Si habéis juzgado que yo sea fiel al Señor, entrad en mi casa, y posad. Y nos obligó a quedarnos” (Hch. 16:14,15); “Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa. Y le hablaron la palabra del Señor a él y a todos los que estaban en su casa. Y él, tomándolos en aquella misma hora de la noche, les lavó las heridas; y en seguida se bautizó él con todos los suyos. Y llevándolos a su casa, les puso la mesa; y se regocijó con toda su casa de haber creído a Dios” (Hch. 16: 31-34); También bauticé a la familia de Estéfanas; de los demás, no sé si he bautizado a algún otro” (1ª Co. 1:16). Estos relatos no se describen como si se tratara de una cosa excepcional o extraordinaria en los tiempos bíblicos, sino como algo natural, sin necesidad de dar explicaciones, como algo ordinario. Era común que se bautizaran familias enteras donde, por la simple ley de las probabilidades, es de suponerse que había infantes.

 

Sólo se mencionan 12 casos de bautismos cristianos en todo el Nuevo Testamento: En tres familias, y lo más probable es que no tenían. De Crispo sí se menciona su familia, y podría pensarse que ésta se bautizó junto con la multitud mencionada inmediatamente después de mencionarse su nombre (Hch. 18:8). En los cuatro grandes grupos bautizados (Pentecostés, Hch. 2:41; los samaritanos con Felipe, Hch. 8:12; los corintios evangelizados por Pablo, Hch. 18:8; y los 12 discípulos efesios, Hch. 19:5), no se mencionan sus familias, dado que se trataba de grupos, y éstas podrían de igual modo estar o no estar en esas ocasiones. En cambio, en los únicos cuatro casos donde las familias son claramente mencionadas, todas fueron bautizadas (Cornelio, Hch. 10:24, 47; 11:14; el carcelero y Lidia en Filipos, Hch. 16, y Estéfanas, 1ª Co. 1:16). Repitámoslo, en todos los casos donde las familias de los bautizados no se dice que fueron bautizadas también, es por el simple hecho de que no se mencionan; pero en todos los casos donde las familias se mencionan como presentes a la hora de los bautismos, fueron todas ellas también bautizadas. ¿Qué nos dice todo esto?

 

5.       Prioridad del amor divino.

Recordemos también que la gracia de Dios tiene prioridad en nuestra experiencia. Es decir, nos llega antes de que podamos entenderla o agradecerla. El amor de Dios va primero: “Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero”  (1ª Juan 4:19). Aún éramos pecadores enemigos de él, quienes nada entendíamos de su salvación tan maravillosa, y ya éramos amados por él (Ro.5:8). Nuestro amor, obras y respuestas a la gracia de Dios siempre vienen hasta después. Esta verdad es anunciada públicamente cada vez que la iglesia bautiza a un infante, es la conmemoración de la prioridad de la gracia, de la anticipación de la gracia y del amor de Dios que se derrama en un niño antes que lo entienda, aunque lo entenderá después. Así, el bautismo infantil celebra junto con la iglesia la gracia anticipante de un Dios que llega primero, y lo hace de una manera más elocuente y visible que con los bautismos de adultos.

 

IV. LA SEÑAL DE LA CIRCUNCISIÓN ES CAMBIADA POR EL BAUTISMO EN EL NUEVO TESTAMENTO COMO EL SELLO O SEÑAL DEL PACTO

 

  1. El bautismo sustituyó a la circuncisión como señal del pacto.
  2.  

 

Si lo notamos bien, Pablo dice que la circuncisión de Cristo consiste en haber desechado el cuerpo pecaminoso carnal en el bautismo, y se trata de una circuncisión no hecha a mano para diferenciarla de la circuncisión antigua cuando se cortaba el prepucio. Así pues, el bautismo es la circuncisión de Cristo. Todos estamos conscientes de que en el Nuevo Testamento se canceló el uso de la circuncisión dentro de la iglesia cristiana, pero el bautismo ocupó su lugar, del mismo modo que se destituyó la celebración de la Pascua, pero la Santa Cena ocupó su lugar.

a)       La iglesia abandonó la circuncisión debido seguramente a que era sangrienta, al igual que la pascua y los sacrificios de animales. La sangre de Cristo fue derramada y anuló todo rito sangriento que antes se practicara. Dichos ritos eran tipos del sacrificio de Jesucristo. Como el bautismo no es sangriento, seguro que por eso se instituyó en lugar de la circuncisión.

 

b)      Otra razón debió ser la dignificación que trajo Jesús a la mujer, elevándola sobre los prejuicios de la ley y de las costumbres judías. Antes, sólo el varón era circuncidado y la mujer nunca llevaba la señal del pacto, pero ahora la mujer es bautizada al igual que el varón.

 

c)       Y una razón más debió ser el hecho de que la circuncisión era una pared divisoria entre judíos y gentiles, por la identificación de ese rito con la ley, y fue seguido motivo de pugnas, Así que se necesitó sustituir dicho rito por el bautismo que unificaba a todos.

 

d)      Debe entenderse que, como otras cosas que vemos en el Nuevo Testamento, el cambio de la circuncisión al bautismo debió ser gradual y no repentino.

 

  1. La Biblia declara explícitamente que la circuncisión ya está invalidada (Gá. 5:1-6), “Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud. He aquí, yo Pablo os digo que si os circuncidáis, de nada os aprovechará Cristo. Y otra vez testifico a todo hombre que se circuncida, que está obligado a guardar toda la ley. De Cristo os desligasteis, los que por la ley os justificáis; de la gracia habéis caído. Pues nosotros por el Espíritu aguardamos por fe la esperanza de la justicia; porque en Cristo Jesús ni la circuncisión vale algo, ni la incircuncisión, sino la fe que obra por el amor”. 

Por lo tanto, la nueva señal del pacto debe ser el bautismo. El pacto es el mismo, pero la señal es distinta porque ahora es más inclusiva.

 

  1. En ninguna parte la Biblia señala que los niños hayan quedado fuera de la comunidad del pacto y que por eso debamos prohibirles la señal del pacto. El N. T. sólo cambió la señal, pero no el pacto de gracia, ni las edades de los candidatos al mismo.

 

                            b)      En cualquier parte del mundo, una ley está vigente mientras no sea derogada. Es lógico entender que la iglesia bautizaba niños del mismo modo como eran circuncidados antes como judíos. Y es ilógico pensar que una ley divina tan importante como la de colocar una señal del pacto en los niños ya no estuviera en vigor sin que Dios la haya derogado.

 

                             c)      Subrayemos que Pedro incluyó a los niños el día en que nació la iglesia.

 

                            d)      Cristo proclamó su deseo de que los niños participaran de su reino, del pueblo del pacto (ya que en el N. T. frecuentemente “el reino de Dios” se refiere al pueblo de la gracia). Cuando los recibió (eran infantes), les impuso las manos y los bendijo (Mr. 10:13-16). Nótese que Jesús bendijo a niños que no comprendían esa bendición. Y nótese también que Jesús declaró que la edad ideal para ser miembros de su pueblo es la infancia, ya que a veces nosotros pensamos lo contrario, que sólo los adultos son aptos para ello. Jesús pide a los adultos que se hagan como niños, y nosotros decimos que los niños esperen a que se hagan adultos. ¿Vamos en contra o a favor de la mentalidad de Jesús? Claro que debemos tener cuidado con no interpretar las palabras del Señor como si hablara del bautismo, porque no era así. Sólo señalamos que su pensamiento se refería a lo ideal de la infancia para ingresar a su reino. No podríamos bautizar a un niño sólo por ser niño, pues se requeriría la condición de que sus padres hayan sido recibidos en el pacto de gracia. Recordemos, el bautismo es la señal del pacto, no de la inocencia.

                             e)      Quienes no aceptan el bautismo infantil cometen el grave error de no ver la relación y la continuidad entre el A. Testamento y el N. Testamento Ellos cancelan el A. T. como fundamento del pacto de gracia. Nosotros admitimos la revelación total de la Biblia.

 

EVALUACIÓN

 

  1. ¿Es diferente el pacto con Abraham al pacto mediante Cristo? ____________________________
  2. ¿Cómo explica usted Gálatas 3:6-9, 15-18, 29? ________________________________________
    •  
    •  
  3. El bautismo infantil celebra la prioridad del amor de Dios, ¿qué significa esto? _______________
    •  
    •  
  4. Diga una de las razones por la que el bautismo sustituyó a la circuncisión ___________________